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Año del diálogo y la reconciliación nacional
LUNES 22

de enero de 2018

EDUARDO DEL PERÚ. INTÉRPRETE

“Soy chalaco de corazón”

Cantante limeño prepara su cuarto álbum de estudio. Dice que el secreto para mantener la voz es hacerla descansar adecuadamente.

14/1/2018


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

Un hito en la carrera de Eduardo del Perú: en febrero del 2002, superó la estampida de pifias en el ‘monstruo de la Quinta Vergara’, el festival internacional de Viña del Mar, e impuso su calidad vocal ganando la Gaviota de Plata en el género folclórico como mejor intérprete, cantando el valse ‘Juramento’, de Carlos Rincón. “Viña marcó mi carrera”, cuenta Eduardo Anhuamán, recordando esa anécdota formidable. 

Hoy, el artista suma 54 años, 34 años de ellos dedicados al arte del buen cantar, que se resumen en tres álbumes musicales.

Aunque debutó a los 4 años en Radio Mala, pues viene de una familia muy musical, recuerda con cariño el primero de los varios concursos que ganó: era 1984 y quedó en segundo lugar en el Festival de Nuevos Valores de la Música Criolla. Una nueva voz para la música criolla había nacido.

Lima celebrará el próximo jueves sus 483 años de fundación y hay un valse que Eduardo Anhuamán canta en exclusiva en cada aniversario de la capital, ‘Garúa de Lima’, del compositor ya desaparecido Jorge Pineda Palacios.

“Solamente la recuerdo cuando viene el aniversario de Lima. Creo que en este disco que viene”, dice.

–Naciste en la Maternidad de Lima, pero te consideras chalaco.

–Cuando nací, ya vivíamos en Magdalena del Mar. Desde adolescente vivo en la urbanización Pando y como me quedaba cerca el Callao, inicié mi carrera artística en el Primer Puerto. Por eso, la gente me considera de corazón chalaco.

–Es en la peña Martínez del Callao que inicias tu carrera de jovencito.

–Ya era un jovencito de 20 años que le gustaba meterse a los lugares donde había show, y frecuenté con amigos la peña Martínez. Le gustó mucho al dueño cuando canté unos valses y me invitó a cantar profesionalmente ahí.

–¿Es donde te bautizan como Eduardo del Perú?

–Después de la peña Martínez, iba a cantar a La Furia Porteña, donde empecé a cantar con Maritza Rodríguez, el Zambo Cavero, Los Romanceros Criollos. Y después pasé a la peña El Barco con todo el clan Avilés. Es donde los dueños, los hermanos Aguilar, me pusieron Eduardo del Perú.

–Qué difícil eso de forjar un estilo, un repertorio. No es de la noche a la mañana.

–Claro. Y siempre tenemos referentes. Los míos son Los Embajadores Criollos y hasta Manuel Donayre, porque mi voz es aguda.

–¿Y cómo logras mantener hasta hoy el timbre?

–A mis 54 años tengo la suerte de cantar mis canciones en la misma tonalidad. Como todo criollo brindo con un vino, un pisco, pero hago descansar mi voz cuando tengo actuación: tengo una semana tranquilo. Me preparo para llegar bien al escenario.

–¿Qué otro compositor, además de Carlos Rincón, marcó tu carrera?

–Jorge Pineda tiene mucho que ver en mi vida, porque en 1990 participé en el Festival de la Canción Criolla que organizó Radio Nacional y gané con un vals de él. Con otro de sus valses, ‘Cuando el amor se va’, quedé en segundo lugar en Huánuco. Pineda fue un compositor de polendas y marcó mucho mi carrera.

–¿Cuál va a ser la esencia del nuevo disco que planeas grabar?

–Mi cuarto disco va a traer temas norteños. Estoy recopilando canciones de tríos o solistas norteños, valses bien típicos y algún tonderito o una marinera de esa región. Y también habrá temas nuevos, como ‘Soy como el algarrobo’, del maestro Franklin Cabrejos.

–¿Incluirás algo de tu propia cosecha?

–No me atrevo, pero creo que en algún momento será. Tanto arraigo y tanta familia norteña que tengo me va a llegar el momento para componer algo bonito.

–¿Qué viene en febrero?

–Como es el mes del amor, presentaré un show al que le he puesto como título ‘Entre valses y boleros’. Ya anunciaré el local y el día. Hay locales donde uno no se puede ni mover y ahí nomás, como dicen, en una loseta, a bailar.