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Año del diálogo y la reconciliación nacional
SÁBADO 23

de junio de 2018

Prevención e integridad

El Gobierno ha empeñado su palabra en que no dará tregua a la corrupción, que tanto daño le ha hecho a nuestro país. Y como una demostración de voluntad política dispuso la creación de la Secretaría de Integridad Pública.

25/5/2018


Esta nueva instancia no implica la desaparición de la Comisión de Alto Nivel Anticorrupción, sino que se fusionará con la coordinación general de la CAN-Anticorrupción, con el propósito de intensificar las medidas preventivas.

El Gobierno está dando un nuevo enfoque a la lucha contra la corrupción. Y, sin abandonar el aspecto punitivo, esta vez apuesta por la prevención y promoción de la integridad. Es decir, fortalecer la transparencia y la participación ciudadana.

La creación de la secretaría, en ese contexto, es “un paso enorme”, pues el país no contaba con ningún espacio o instancia en la Presidencia del Consejo de Ministros con una función rectora respecto de la integridad, ha resaltado la coordinadora general de la CAN-Anticorrupción, Susana Silva.

Ahora, el Estado peruano cuenta con un ente rector técnico-normativo en todo lo referido a la integridad y la ética públicas, y estará facultado para emitir lineamientos, directivas, disponer y mantener una relación funcional con las distintas oficinas de integridad de las dependencias públicas.

Un aspecto trascendental es que la articulación de los sectores es clave; de manera individual, ni el Ministerio Público ni el Poder Judicial ni la Contraloría, el Ejecutivo o el Congreso pueden combatir de manera efectiva este flagelo. Cada uno tiene una responsabilidad en la cadena de valor de la lucha contra la corrupción.

Este importante avance en materia anticorrupción ha sido reconocido por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que ha ofrecido su apoyo al Perú en el proceso de construcción y fortalecimiento de la Secretaría de Integridad Pública.

Resulta, sin duda, una buena noticia para el país que aspira a formar parte, al 2021, de este organismo que agrupa a los países con las economías más desarrolladas del mundo.

La Secretaría de Integridad Pública, en buena cuenta, es la concreción de una recomendación formulada por la OCDE en el informe de integridad, y por ello ha comprometido su ayuda para monitorear su avance y consolidación.

Otro hecho de gran relevancia es que en octubre el Perú será el anfitrión de una reunión ministerial en la que se encontrarán todos los actores a escala global que asumen el tema de la integridad.

Este espacio servirá para compartir las buenas prácticas, mostrar los avances y fijar los nuevos hitos sobre los cuales deben trabajar los países en el tema. Y, en lo que respecta al Perú, nos permitirá elevar paulatinamente los estándares en materia de integridad.

Se trata de un reconocimiento a los pasos firmes que está dando el Perú y que nos invita a no desviar el camino. Nuestra respuesta a la corrupción debe ser contundente: tolerancia cero. La integridad y la ética deben estar en primera línea en el actuar de cada peruano.

El Gobierno está dando un nuevo enfoque a la lucha contra la corrupción. Y, sin abandonar el aspecto punitivo, esta vez apuesta por la prevención y promoción de la integridad.