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Año de la Universalización de la Salud
VIERNES 24

de enero de 2020

Metas cumplidas en erradicación

“Al ser considerado el Perú el segundo productor mundial de cocaína, la erradicación de cultivos ilegales resulta parte imprescindible de una cadena de esfuerzos para combatir la producción de drogas”.

13/12/2019


En lo que va del año, el Gobierno ha erradicado más de 25,500 hectáreas de coca ilegal y ha superado la meta trazada en la Estrategia Nacional de Lucha contra las Drogas 2017-2021, confirmó el Ministerio del Interior.

Dicho logro es fruto del trabajo del Corah, de la Policía Nacional y del Estado en su conjunto, que aglutina esfuerzos multisectoriales para desarrollar esta labor como parte del combate contra las drogas y el narcotráfico, así como de los acuerdos suscritos con Estados Unidos.

Las operaciones antidrogas del Corah empezaron el 16 de febrero pasado en zonas de Ucayali, Huánuco, Loreto, Puno y Junín, con lo cual también se cumplió el compromiso de incluir al Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem), principal bastión de los narcotraficantes aliados con los remanentes de Sendero Luminoso.

La realidad de esta zona del país, con un alto porcentaje de la población en situación de pobreza y con riesgo de vincularse con el cultivo ilegal de coca, obliga al Estado no solo a aplicar una estrategia represiva, sino también integral y multisectorial.

El Gobierno, mediante sus más altos voceros, ha ratificado los esfuerzos por mejorar la calidad de vida de nuestros compatriotas que viven en el Vraem impulsando medidas con un enfoque productivo antes que asistencialista.

Resultado de esa metodología de trabajo es el alto número de productores que abandonan el cultivo de coca para optar por otros alternativos con demanda en los mercados nacionales e internacionales, como el café, el cacao y algunas variedades de frutas, entre otros.

Como es previsible, la erradicación tiene un impacto notable en el combate contra las drogas. De acuerdo con cálculos oficiales, neutralizar 25,000 hectáreas de cultivos ilegales permite controlar la producción de más de 270,000 toneladas de cocaína. Además, se evita la circulación de cerca de 468 millones de dólares vinculados con el narcotráfico.

Al ser considerado el Perú el segundo productor mundial de cocaína, la erradicación de cultivos ilegales resulta parte imprescindible de una cadena de esfuerzos para combatir la elaboración de drogas.

La importancia de ese proceso toma mayor relieve si se toma en cuenta, tal como lo ha advertido Devida, que en la actualidad los narcotraficantes producen cada vez más cocaína con la misma cantidad de coca. Ello obliga entonces a cumplir fielmente los compromisos en este ámbito y también a considerar la posibilidad de aumentar la meta en el futuro.

El consumo de drogas es uno de los problemas más graves que enfrenta el Perú. Sin embargo, los países consumidores también tienen una notoria cuota de responsabilidad. Por ello, sin dejar de valorar la ayuda que muchas de estas naciones le brindan al Perú, sería apropiado que se involucraran todavía más en el combate al narcotráfico.

No debe dejarse de considerar también la existencia de un consumo tradicional de la coca. El Estado reconoce y defiende esta práctica ancestral y para ello garantiza los cultivos con esos fines, los cuales no son intervenidos por las autoridades.