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Año del diálogo y la reconciliación nacional
SÁBADO 23

de junio de 2018

En la vitrina del mundo

Hace unos días, este diario informó sobre la participación del Perú como invitado de honor en la Feria de Arte Contemporáneo (Arco) de Madrid. Entre las numerosas actividades paralelas, que incluyen una muestra de fotografía emblemática del país y una gran exposición itinerante dedicada a la cultura Nasca, está la exhibición de una pieza de arte colonial en el emblemático Museo del Prado. José Antonio García Belaunde, embajador del Perú en España, indicó que aún no se puede informar sobre qué obra de nuestro acervo es, pero aseguró que se trata de una creación muy representativa del período virreinal.

9/6/2018


El hecho reviste singular importancia porque el Museo del Prado es uno de los más visitados del mundo y muchos expertos lo consideran uno de los mejores –si no el mejor– dedicados a la pintura.

La presencia de una obra hecha en la época colonial en el Perú es, en cierta forma, un reconocimiento a la valía de la producción cultural de nuestra tierra. Esta exposición inédita, programada para febrero del próximo año, significará que un artista del barroco peruano tendrá un trabajo suyo codeándose junto con clásicos indiscutibles de la plástica universal de su mismo período.

Recordemos que en el Museo del Prado se exhiben obras icónicas de la cultura occidental. Visitar ese recinto es una oportunidad para ver en todo su esplendor cuadros como Las meninas, de Diego Velázquez; Las tres gracias, de Rubens; Las majas, de Goya, o diversos lienzos del Greco, entre otras piezas claves. Turistas de todos los continentes hacen una parada obligatoria en este museo al llegar a Madrid para ver los tesoros que allí se custodian.

Es difícil medir el impacto que tendrá en los visitantes ávidos de cultura conocer las formas de expresión del Perú junto con obras de arte famosas universalmente. Es un reconocimiento a la tradición pictórica surgida en esta parte del mundo.

Recordemos que entre los siglos XVI y XIX, el Perú fue, junto con México, el principal mercado del arte barroco en el llamado Nuevo Mundo. En el Virreinato peruano surgió una corriente como la escuela Cusqueña, famosa por su sincretismo entre lo andino y lo occidental. Representantes de esta tradición son Diego Quispe Tito, Luis de Riaño o Diego Cusihuamán, entre otros.

La impronta del Perú en el arte de América del Sur incluso se siente en los primeros años de la era republicana. José Gil de Castro, mulato limeño, es considerado por muchos el padre de la pintura en Chile y Argentina en el siglo XIX, países recién independizados de España.

En suma, la exhibición de una obra de arte colonial peruana en el Museo del Prado es una ocasión para difundir en el mundo la vena creadora de nuestro país durante un período clave de nuestra historia.

El marco en el que esta exposición se realiza significa, además, un reconocimiento al valor del barroco hecho en América, un ángulo de esa corriente que merece ser destacado internacionalmente.