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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
DOMINGO 15

de setiembre de 2019

PUNTO DE VISTA

Del realismo mágico a la acción

Bacurau es un filme desenfadado y entretenido que encuentra en el cine de género el perfecto vehículo para su mensaje.

14/8/2019


Ernesto Zelaya

Periodista

Con sus dos primeras películas el brasileño Kleber Mendonca Filho no solo se consolidó como un prometedor director. También introdujo la temática que distinguiría a su cine: una preocupación por el ámbito político y social de su país, su pasado, presente y futuro. Bacurau (2019) se enmarca dentro de esta misma línea, pero en un registro distinto.

Antes de ser director, Mendonca Filho fue crítico de cine y esta nueva e inclasificable película, –co-dirigida junto a su habitual diseñador de producción, Juliano Dornelles– da fe de su inacabable cinefilia.

Bacurau es un pueblito remoto ubicado en pleno desierto; al mismo tiempo que despiden a su habitante más longeva, el lugar parece ser borrado del mapa; y todo empeora cuando llegan los norteamericanos émulos de Donald Trump, armados hasta los dientes, con la firme intención de eliminar a todo el pueblo. Así, lo que partió como una versión brasileña de Macondo y el realismo mágico a lo García Márquez, se vuelve mezcla el cine de horror con el western, la comedia negra y las películas de acción ochenteras. La influencia de John Carpenter es palpable, desde el mismo estilo de créditos iniciales hasta música suya usada en un momento clave.

Aun con esto, Mendonca Filho no olvida su intención de fondo. Bacurau funciona además como una ácida crítica al capitalismo y la apropiación cultural que este puede traer.

Ante todo, Bacurau es un filme desenfadado y entretenido que encuentra en el cine de género el perfecto vehículo para su mensaje. La cinta consagra a su director como uno de los más interesantes de su país.