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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
DOMINGO 15

de setiembre de 2019

PLANO SECUENCIA

Cuestión de estado

15/8/2019


Gabriel Quispe Medina

Periodista

Nuestras madres, ópera prima de César Díaz, refleja uno de los males crónicos de América Latina, la violencia política que persigue, desaparece y mata a miles. En este caso, en el contexto de la guerra civil y genocidio en Guatemala.

La trama empieza con la tímida presencia de la familiar de una víctima en la oficina de una fundación de derechos humanos que rastrea las desapariciones. Ernesto, joven antropólogo que tiene su propio punto de vista del conflicto, tiene un mayor interés en indagar en el relato de la humilde señora, incluso más allá de su testimonio original. Es el hijo de un antiguo guerrillero que desapareció en dicho proceso y al que aparentemente ha encontrado en la vieja fotografía que le mostró la viuda. Ernesto, interpretado por Armando Espitia –quien debutó en Heli–, entonces pasa del frío escritorio en locación formal y cerrada al campo abierto e inesperado en el que explora probables tumbas, invade grandes áreas privadas y recibe ya no una voz, sino muchas voces de reclamos y preguntas.

Díaz plantea un dilema ético que incluso unos personajes verbalizan directamente. “No está bien lo que haces, que otro investigue”, le dicen. Es el agente sensibilizado. Pero deja la sensación de que en América Latina y el mundo solo sintiendo en carne propia la fractura de la memoria y el ansia de la recuperación del vínculo perdido puede avanzarse algo en la búsqueda desde el Estado o cerca de él.




Nuestras madres

Guatemala, 78 minutos. 

Dirección y guion: César Díaz. 

Compite en la sección de Ficción del Festival de Lima.